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Carta de los Pastores…
Apreciable lector,
Atender con amor a los nuevos creyentes y compartir con ellos el Discipulado, es una tarea primordial para nosotros, ya que primero necesitamos reconocer a Jesucristo como nuestro Salvador; y en seguida, iniciar el proceso de Consolidación, fortaleciendo con ello la Nueva Vida, mediante el estudio de la Palabra de Dios.
Niños, jóvenes y adultos deben aprender a ser y a hacer discípulos, como el Señor Jesús lo estableció diciendo: “Id y Haced Discípulos” (Mateo 18:19-20). Él enseñaba a los suyos mientras recorría los pueblos, predicando, sanando enfermos y echando fuera demonios. Predicar el evangelio y hacer discípulos es tarea de todo cristiano.
El cristianismo es un sistema de vida práctico, disfrutando la comunión con Dios y con el prójimo. El Discipulado consiste en enseñar a otros a vivir la fe, dando como resultado el bienestar físico y mental para la familia y la sociedad, como consecuencia de una vida victoriosa sobre el pecado, la enfermedad y la muerte.
Una vida buena y abundante, es la experiencia de quienes deciden caminar con Dios, ya que el plan proviene de Dios y se extiende mediante la Consolidación y el Discipulado a todo aquel que cree. “Dios envió a su Hijo Jesucristo, para dar salvación y vida eterna” (Juan 3:16).
El éxito en la gran tarea de Ganar, Consolidar, Discipular y Enviar, no depende de un programa eclesiástico, sino de la oración y el trabajo constante. Por lo cual rogamos a Dios, que por su misericordia nos guie a las almas que ansiosas esperan el favor divino.
Dando gracias a Dios por su vida, le reiteramos nuestro afecto en Cristo Jesús.

